viernes, 28 de noviembre de 2014

Moctecuhzoma Xocoyotzin, "El Señor Ceñudo".



Era hijo del sexto tlatoani Axayácatl y fue elegido en 1502 por los señores mexicas para suceder a su tío Ahuítzol como rey de los Aztecas. Su nombre Moctecuhzoma Xocoyotzin significa "el señor ceñudo"; él que frunce el ceño, y antes  de ser rey era sacerdote y hombre sabio (tlamatini, versado en la tradición). Tuvo que abandonar sus quehaceres religiosos para asumir las riendas de un imperio que se encontraba en su máximo apogeo y explendor. Desde el principio eligió para su gobierno jóvenes instruidos y rodeó su corte de un boato extraordinario, aunque no descuidó "las guerras floridas"; expediciones destinadas  para capturar prisioneros destinados al sacrificio, ni la conquista de pueblos lejanos para engrandecer aún más a la ciudad de Tenochtitlan. Hacia 1517 su tranquilidad se vio turbada, ya que unos funestos presagios le afligieron: una aurora de fuego apareció de noche en el cielo, ardió la casa de Huitzilopochtli, se divisó un cometa, nevó en la ciudad, nació un niño con dos cabezas y el Popocatéptl entró en erupción.



Escultura de George S. Stuart.


Además descubrió en la cabeza de un pájaro ceniciento un espejo que reflejaba la llegada de unos hombres montados en una especie de venados. Aquella premonición no tardaría en cumplirse ya que recibió noticias de la arribada a las costas del Golfo de hombres blancos que descendían de enormes barcas. ¿Se trataba del regreso del dios Quetzalcoat?. Los sacerdotes y sabios no supieron pronunciarse y el monarca envió mensajeros para que le informaran. Obsesionado en impedir que los castellanos llegaran a Tenochtitlán, acabó triste y resignado a "lo que habría de suceder". El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés y sus hombres entraron en la ciudad. Seis días más tarde se convirtió en su prisionero y en un títere obediente que les entregó todos sus tesoros. Murió el 27 de junio de 1520, no se sabe si como consecuencia de las pedradas de sus súbditos sublevados; que le consideraban un traidor, o asesinado por los españoles. El imperio azteca cayó un año después que su rey, un hombre que sucumbió presa de sus profecías y supersticiones. No es la única civilización que se ha derrumbado así y ya traeremos más ejemplos por el antro. Hasta la próxima.





















































Humor.









lunes, 24 de noviembre de 2014

Cadalso Sangriento.








Los Partos y la Batalla de Carras.



El pueblo de los parnos, que las fuentes griegas y romanas denominan partos, formaban parte de los dahes; una confederación de pueblos seminómadas que ocupaban desde tiempos antiguos las estepas al este del mar Caspio. Esta tribu atacó a mediados del S.III a.C a los reyes griegos de las dinastía seléucida; que se habían hecho con el poder de los territorios orientales conquistados por Alejandro Magno. Siguiendo a su rey Arseces I, los parnos conquistaron la antigua satrapía de Partia, con cuyo nombre serán conocidos desde ese momento. Nació así una nueva dinastía, la arsácida. Desde este núcleo territorial, situado en el noroeste del actual Irán, consiguieron subyugar a lo largo de todo el S. II a.C tanto Mesopotamia como Persia. Llegaron a gobernar un amplio territorio que se extendía desde el Éufrates hasta el río Indo. Su temible ejército estaba formado principalmente por hábiles jinetes arqueros y por la poderosa caballería pesada catafracta, que fueron el garante de continuidad de un régimen que perduró hasta el S. III d.C y que se enfrentó con éxito en numerosas ocasiones a las legiones romanas, el ejército más poderoso y disciplinado de la época.





En este punto de la historia encontramos a un viejo conocido, Marco Licinio Craso, que en el año 60 a.C formó con César y Pompeyo el primer triunvirato. En el año 54 se repartieron los dominios de Roma, así César obtuvo las Galias, Pompeyo Hispania y Craso la provincia de Siria. El hombre más rico de Roma partió a sus dominios; sexagenario, fisicamente sordo y espiritualmente ciego, junto a su hijo Publio en busca del triunfo, un reconocimiento que aún no había logrado, ya que cuando luchó contra Espartaco sólo había recibido la ovación, una distinción menor. Ese mismo año inició una precampaña con el objetivo de invadir Partia. Aunque no tenía casus belli, necesitaba victorias para cimentar su poder como triunviro de Roma. Con siete legiones (35.000 hombres), cuatro mil jinetes; mil de ellos galos y cuatro mil tropas ligeras auxiliares, cruzó el río Éufrates en Zeugma y conquistó territorio de la Mesopotamia hasta el río Balissos, tomando las ciudades de Carras, Zenodotio, Niceforio, Icnas y Bacnas Allí dejó siete mil soldados de infanteria y mil de caballería como guarnición y regresó a Siria a pasar el invierno.



El temible disparo parto. Sus jinetes eran especialistas en este tipo de disparo con arco. Consistía en girarse y disparar al enemigo mientras se retiraban. En la imagen plato sasánida con arquero. Museo Arqueológico de Teherán.

El 9 de julio del año 53 a.C marchó con todo su ejército, pero en el desierto les esperaba un hábil general que según algunos se pintaba el rostro como una mujer. Su nombre no es conocido, pero las fuentes grecorromanas lo denominan Surena. Es un título hereditario que ostentaba su general, Suren, que lo destacaba como el noble más importante del Imperio parto, jefe de uno de sus grandes siete clanes y mano derecha del rey Orodes II. Tenía bajo sus órdenes un contingente militar formado por mil jinetes de caballería pesada y nueve mil arqueros a caballo.



La temida caballería catafracta. En la estepa Euroasiática, los nómadas sármatas iniciaron la costumbre de proteger a sus jinetes y monturas con armaduras de cuero. Pronto, los pueblos iranios como los partos hicieron lo mismo usando bronce y hierro. Los griegos los llamaron kataphraktoi (catafractos); que significa totalmente cubiertos. Los romanos los bautizaron como clinabarii (hombres horno), en referencia a la terrible experiencia de llevar tan pesada armadura en un clima desértico. Cargaban en formación cerrada y su sola presencia provocaba temor entre sus enemigos. Los jinetes llevaban cascos metálicos con protección para el cuello y armadura de escamas, cota de malla o una combinación de ambas y protegían brazos y piernas con armadura segmentada. Llevaban una larga lanza de 3,5 mt. de largo (kontos) que se sujetaba con ambas manos, al estilo sármata(los sasánidas posteriores la ataban a la silla para que el caballo absorviera el golpe) y cuando se les quebraba usaban sus largas espadas. El caballo se protegía con escamas de bronce o de hierro. Se prefería la primera, ya que el sudor del caballo oxidaba facilmente el hierro.

                                                La Batalla de Carras.


El lugar en el que se desarrolló la contienda fue el desierto cercano a la ciudad de Carras, la actual Harran, en Turquía, seguramente en las inmediaciones del río Balissos (Belik). Es difícil comprender qué llevó a un ejército de infantería tan numeroso como era el romano a emprender una marcha por el desierto en una época del año tan desfavorable y enfrentarse a un enemigo con mayor movilidad y que conocía tan bien el terreno. Las fuentes lo achacan a la incapacidad militar de Craso y a los engaños de un aliado árabe, el rey Ariamnes, que traicionó al general romano. No tuvo en cuenta los consejos de sus lugartenientes ni de su aliado, el rey armenio Artavasdes II, que aconsejaba atacar Partia por el norte, un terreno más propicio para la infantería romana.





Siguió los consejos del rey traidor que trabajaba para los partos y en vez de seguir el curso del río; lo que hubiera sido lo más ventajoso para sus legionarios, prefirió perseguir al enemigo por el desierto. Cuando los dos ejércitos se encontraron, Craso decidió formar un inmenso cuadrado con doce cohortes en cada lado con su correspondiente apoyo de caballería e infantería ligera, evitando así que sus tropas fuesen superadas por los flancos. El resto del ejército, junto con el tren de avituallamiento se situaron en el interior del cuadrado y Surena cambió su plan de ataque y en vez de enviar primero a los catafractos como tenía pensado, lanzó contra los romanos a sus jinetes arqueros. Éstos se dedicaron todo el combate a cabalgar delante de sus enemigos disparando sus potentes arcos compuestos, que podían traspasar las corazas y los escudos de los legionarios, mientras se mantenían fuera del alcance de los proyectiles adversarios. Además combinaban las trayectorias con las que lanzaban las flechas, mientras unos hacían tiros elevados, otros apuntaban directamente a sus enemigos. El resultado fue una constante lluvia de proyectiles que dificultaba una defensa efectiva por parte de los legionarios.






Al principio resistieron estoicamente el continuo ataque de los partos con la esperanza de que los arqueros se quedaran sin proyectiles, como era lo habitual. Pero enfrente tenían a un líder inteligente que había contado con esa eventualidad y por eso había pertrechado un contingente de mil camellos cargados con alforjas repletas de flechas acompañando a su ejército. Así, cuando los jinetes vaciaban sus aljabas podían recargar en este depósito móvil y retornar a su particular tiro al blanco. Para salir de su dramática situación, los romanos intentaron con frecuencia acercarse a los arqueros a caballo. En estos casos, los jinetes se retiraban a la vez que llevaban a cabo el famoso "disparo parto", que consistía en volverse en la silla y seguir aseteando al enemigo incluso en la huida. A la vez que se producía la rápida escapada de los arqueros, los catafractos entraban en acción y cargaban contra el contingente que se había separado del inmenso cuadrado, de tal forma que los legionarios eran eliminados o se veían forzados a regresar a las filas.




























En esta difícil situación, Craso decidió enviar a su propio hijo al frente de los mil jinetes galos, trescientos caballeros romanos, ocho cohortes y quinientos arqueros a buscar un enfrentamiento directo con el enemigo y evitar que su ejército se viera completamente rodeado. Al principio la maniobra pareció tener éxito, pues los partos ante el rápido avance de Publio Craso se retiraron. Sin embargo se trataba de otra estrategia de Surena, que con una huida fingida, había alejado a los romanos del grueso de su contingente. Los rodeó con toda su caballería y comenzó a castigarlos con sus arqueros. Los jinetes galos, a pesar de ser mercenarios temibles y veteranos, tampoco pudieron ofrecer resistencia a los catafractos que cargaban con sus largas picas sobre unos adversarios que no tenían casi ninguna armadura. Se produjeron lances terribles, pero al final se impuso la superioridad parta. Los que habían cargado contra los enemigos fueron exterminados y Publio se refugió en una loma con los últimos supervivientes y allí optó por el suicidio.







Durante el tiempo que duró esta lucha, el grueso del ejército romano había tenido un respiro que Craso aprovechó para disponer sus legiones en línea y avanzar contra el rival. Las tropas parecían cobrar la moral y deseaban entrar en combate, cuando los jinetes enemigos retornaron con la cabeza del hijo del general clavada en una pica. La batalla continuó durante el resto del día, pero los legionarios no pudieron entablar un combate directo, más ventajoso para la infantería, y siguieron sufriendo bajas. Las hostilidades se detuvieron al caer la noche, cuando los arqueros no podían apuntar correctamente y se alejaron para pernoctar lejos de los romanos. Acabó así el día con una terrible derrota para las legiones cuyas consecuencias aumentaron por la desastrosa forma en la que se llevó a cabo la retirada. Cuatro mil heridos fueron abandonados y cuatro cohortes se separaron del resto siendo exterminadas. La mayoría de los supervivientes se encaminaron entonces hacia Carras, pero Surena bloqueó la ciudad. Los romanos intentaron resistir esa noche y aunque unos diez mil lograron escapar de la ciudad sitiada, su general Craso fue atrapado y asesinado. De los cerca de cuarenta mil soldados que cruzaron el Éufrates en busca de la gloria y el triunfo prometido por Craso, unos veinte mil perdieron la vida y otros diez mil cayeron prisioneros.




La muerte de Craso rompió el equilibrio entre los triunviros. La guerra civil entre César y Pompeyo era ya inevitable.


El trágico final de Craso.

Ya en el artículo de Espartaco dí una breve descripción sobre su final, pero aquí en el antro estamos continuamente recopilando datos y aquí dejo dos  nuevas reseñas. Según Dión Casio, una vez que los partos le hubieron dado muerte y para burlarse de la avaricia del general vertieron oro fundido por su garganta. Plutarco cuenta que la cabeza y la mano de Craso fueron enviadas al rey parto Orodes II. Fue mostrada en el banquete de bodas del hijo del soberano, el príncipe Pacoro que contraía nunpcias con la hija del rey de Armenia. Se representaba en esos momentos la tragedia Las Bacantes, de Eurípides. La extremidad fue lanzada al escenario, allí la cogió el actor Jason de Tralles que recitó con ella en la mano: "Traigo desde el monte un tallo recién cortado para el palacio, caza bienaventurada".








Malos augurios y estratagemas.

Plutarco nos cuenta varios detalles curiosos de el día de la batalla. Marco Craso se presentó vestido de negro y no de púrpura, que era el color habitual entre los generales romanos. Sus lugartenientes le advirtieron del mal augurio que eso representaba y Craso se mudó de vestiduras rapidamente. Los presagios funestos continuaron y al parecer, cuando el ejército romano se puso en marcha, "algunas de las enseñas no pudieron ser movidas, sino con gran dificultad por los que las llevaban, de lo que rió Craso y avivó la marcha....". Pero las sorpresas no acabaron aquí para los romanos, que no se dieron cuenta de la cercanía del ejército parto porque "Surena había ocultado el resplandor de las armas, haciendo que los soldados se pusieran sobrerropas y zamarras". Una vez cerca de los romanos, los partos hicieron algarabía con trompas de bronce causando el terror en las legiones y entonces, como por arte de magia, "quitando repentinamente las sobrerropas que cubrían las armas aparecieron brillantes los enemigos con yelmos y corazas de hierro, de extraordinario resplandor". Sí es cierto lo que nos cuenta Plutarco, estamos ante un gran estratega, lástima que la historia sólo nos  dejara su título y no su nombre.



Orodes II invadió Armenia tras vencer a Craso y obligó al rey Artavasdes II a establecer una alianza con Partia. En el 51 a.C saqueó la provincia romana de Siria, hasta que el cuestor Casio logró expulsarlos. Rostro del rey. Museo de la moneda. Zurich.






La capital de los partos, Ctesifonte, estaba situada en el actual Irak. Hoy en día sólo queda en pie la fachada de este bello palacio. ¿Estará aún ahí?.


Bibliografía.

*"Vidas Paralelas". Plutarco. V5.

*"Armas de Grecia y Roma". F. Quesada Sanz.

*"La Batalla de Carras". Artículo de Fernando Lozano.

* "Roma Antigua". Varios autores.

*"Batallas Decisivas". J.F.C. Fuller.







"¿Pues qué creéis, que esto es caminar por la Campania y echáis de menos sus fuentes y arroyos? ¿ No os acordáis de que nuestra marcha es por los linderos de los árabes y asirios?". Así se mofaba Ariamnes de Craso mientras lo conducía a la trampa según Plutarco. Hasta la próxima amigos del antro.












La Directora de la Orquesta del Antro.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Las Bellezas del Antro.






























Codex Gigas. La Biblia del Diablo.



Es el mayor manuscrito medieval existente y fue escrito en el S. XIII. Lo que ha asombrado a los expertos de todo el mundo y que lo hace tan particular es debido a que el trazo de la escritura no muestra signo de cambio, cansancio, enfermedad, envejecimiento o pérdida de interés por parte del amanuense que lo escribió. Se ha probado que fue obra de una única pluma que debió tardar unos 20 años en realizarlo. Creen que el autor fue un monje llamado Herman, del monasterio benedictino de Podlazice (Chequia) y cuyo pseudónimo: Inclusus Hermanus Monachus (Herman, Monje Recluido),  apunta a que quizá se aisló por voluntad propia y decidió escribir el enorme tomo como parte de su penitencia, aunque, sea como fuere nunca conoceremos los motivos reales del monje benedictino.





El contenido del códice tampoco nos proporciona ninguna pista: los libros del historiador judío Flavio Josefo; "Antigüedades judías" y "La guerra de los judíos", la Vulgata, las "Etimologías" de Isidoro de Sevilla y trabajos de médicos como Constantino, Protospatario e Hipócrates. Contiene también la "Crónica de Bohemia" de Cosmas Pragas, una necrología que termina en el año 1229, un calendario, fórmulas mágicas....Pero lo que lo ha hecho famoso es la imagen que aparece en el folio 290: un dibujo del diablo de 50 cm. Por eso es conocido como La Biblia del Diablo, dando así lugar a una leyenda sobre su origen.





Cuentan que un monje rompió sus votos monacales y fue condenado a una cruel muerte, ser emparedado vivo. Para conseguir el perdón, prometió escribir en una sola noche un manuscrito que glorificara al monasterio hasta el final de los tiempos, pues en él estaría contenido todo el saber humano. Pronto se dio cuenta de que no podría cumplir con su promesa y decidió acudir a la ayuda de Lucifer a cambio de su alma. El diablo terminó la obra y el religioso agradecido, decidió retratarlo en señal de gratitud. No sabía el infierno que le esperaba, más le hubiera valido morir emparedado, jajajaja....


























miércoles, 19 de noviembre de 2014

Pitágoras.




El primer hombre en desdeñar el título de sabio para abrazar el de amante de la sabiduría; filósofo, es el protagonista de hoy en el antro. Mientras que Aristóteles y Sócrates fueron únicos, la secta filosófica que fundó Pitágoras dio lugar a centenares de filósofos de las más variopintas tendencias a lo largo de los siglos. Sin embargo, de sus escritos sólo se conserva una breve y ácida carta dirigida a su condiscípulo Anaxímenes y sobre su biografía se acumulan informes y noticias que a veces son fabulosas y otras veces dudosas por contradictorias. Se afirmaba en su época que había sido visto en dos sitios distintos a la vez o que un río lo saludaba cuando lo cruzaba. Otros afirman que había permanecido 207 años en el Hades antes de regresar a este mundo; de eso doy yo buena cuenta ya que ahora mismo lo tengo al lado. Otra anécdota suya nos relata que vio a unos pescadores izando una red repleta de pescados y que, antes de que la sacaran predijo el número exacto de peces que contenía, acertando de pleno.



Aunque nació en Samos, se trasladó después a Crotona; en La Magna Grecia, donde fundó su escuela.


Pero lo más misterioso de su figura es que formulaba ideas completamente nuevas para su tiempo, sin más explicación, como si le hubieran llovido del cielo. Fue el primero en formular que la tierra era redonda y que existían unas antípodas en el otro hemisferio. También afirmó que el lucero del alba (Fósforo) era el mismo que el del ocaso (Héspero), lo que es realmente cierto ya que ambos son el planeta Venus; algo que nunca explicó fue como llegó a saberlo. Sus conocimientos se extendían a todas las ciencias, a la religión, la medicina (precursor del vegetarianismo), la moral y a lo que todavía no se había inventado: la metafísica. Revolucionó conceptos sagrados al afirmar que las almas de los difuntos no permanecían en la región de la muerte; el Hades, sino que volvían a renacer en otros cuerpos diferentes. Significaba proponer la reencarnación o trasmigración de las almas, un concepto totalmente ajeno al pensamiento griego y propia de las religiones orientales y que nadie sabe aún hoy en día de dónde lo tomó.






A todo esto debemos añadir otras pequeñas vanalidades, como ser considerado el creador de las ciencias matemáticas y del teorema geométrico esencial que asociamos a su nombre. Sus reflexiones acerca de la música en relación con la geometría y el tamaño de las cuerdas de los instrumentos musicales. Propuso también que todo lo que existe puede definirse por medio de números, un concepto que comprendemos perfectamente hoy en día cuando encendemos el ordenador; ya que  el mundo virtual es todo cifras, pero él fue más lejos, afirmó  también que lo es el mundo real.







Según parece, murió víctima de sus propias convicciones. Siendo ya anciano, impidió el acceso a sus reuniones a un tipo poderoso que quería convertirse en discípulo suyo y éste por despecho quemó la casa donde se había reunido con sus discípulos. Pitágoras escapó con vida, pero al huir se metió en un campo de habas y por no pisarlas prefirió la muerte a manos de sus perseguidores; algo extraño, ya que era un alimento que detestaba a pesar de ser vegetariano, por lo que se ha especulado mucho sobre los motivos de este echo:

*Que padecía la enfermedad conocida como favismo, muy común en la época.

*Por los gases apestosos que se producen tras su ingesta.

*Para los griegos, los campos de habas ofrecían refugio a las almas que buscaban escaparse del infierno.

De todas estas hipótesis, personalmente me quedo con la primera y descarto totalmente la tercera. Para alguien que no cree en el infierno, me parece que tampoco creyera en absurdas supersticiones, aunque cada cual puede optar por la que desee. Ahora circula por aquí como biothatanoi, pero claro, a estos seres hay que darle su dosis de hemoglobina para que recuerden la memoria y tiene que beberla en abundancia. ¿Algún lector o lectora se ofrece voluntario?, aún hay muchas cuestiones sobre su vida terrenal que están sin resolver y tengo mucha curiosidad por conocerlas. Vamos, anímense.





Los pitagóricos.

La secta pitagórica significó una verdadera revolución para el mundo de la filosofía. Los seguidores del maestro tenían que demostrar su deseo de conocimientos y su sinceridad durante cinco años, bajo la condición de acusmáticos; los que escuchan sin ver. Todo esto sin ser recibidos por el maestro pero eran iniciados en sus enseñanzas, tras lo cual se convertían en matemáticos; los que comprenden. Entre ellos reinaba un orden perfecto y se cultivaba a fondo la amistad. Pitágoras afirmaba que un amigo era como otro yo y que las cosas entre colegas eran comunes. Así que quién entraba en el grupo ponía a disposición de los demás todo lo que poseía. Sus doctrinas de base eran secretas y como tal permanecieron durante mucho tiempo. Cuando se filtraron algunos de sus libros sagrados se consideró aquello como una verdadera catástrofe. El culpable, Filolao fue expulsado de la comunidad y sus compañeros cavaron una tumba y lo enterraron en efigie. Algo parecido hizo la Inquisición siglos después, cuando se les escapaba un hereje era común quemarlo en efigie, ver para creer.












































Un Enigmático Vaso.





Si hay un elemento que ha atraído la atención de mis colegas arqueólogos durante generaciones es el llamado vaso campaniforme. Se trata de un recipiente de barro de aspecto acampanado y adornado  por una serie de bandas de motivos geométricos diversos. Aparece relacionado con más frecuencia que ningún otro artefacto a los túmulos y enterramientos megalíticos del tercer milenio, cuando está eclosionando la metalurgia. Las más modernas dataciones  sitúan sus orígenes en el suroeste de la Península Ibérica. Esto a hecho que exista una corriente analítica que, apoyada en otros vestigios complementarios sitúen allí el origen de estos recipientes.




Lo que sorprende de ellos es la estandarización del modelo, que aparece practicamente igual en Extremadura, Suecia, Holanda, Francia, Alemania, Irlanda, Hungría, Cataluña o Suiza. Esta circunstancia dejó anonadados a los primeros estudiosos, que no se explicaban el motivo de como culturas tan distintas y tan separadas geográficamente coincidieran una y otra en el mismo modelo. Desde entonces y a pesar de los múltiples estudios, catalogaciones y análisis a los que se han sometido dichos vasos, no podemos decir que se haya desentrañado el misterio de su proliferación, ni explicarse razonablemente su significado concreto. Yo voy a dejar aún más misterio entorno a ellos, ya que en la cerámica negra aborígen de la isla La Palma (Is. Canarias) encontramos los mismos motivos geométricos y estereotipos. Lástima que mis colegas isleños tengan la mente tan cerrada y obsoleta.


Vaso de Ciempozuelos.






Cerámica auarita. Isla de la Palma.



Artesano de la isla de la Palma.






Vasos campaniformes. Real Academia Española de la Historia





domingo, 16 de noviembre de 2014

Diego de Torres Villarroel.
















Quizás sea uno de los personajes más interesantes de los que deambulan por el antro. Le gusta vivir aislado en el último mausoleo; en la esquina aunque a veces le gusta empinar el codo y nos relata unas vivencias muy extrañas; que ya es decir. Nació en el S.XVIII español y a lo largo de su vida probó las salsas de todas las mesas. Nació en Salamanca en 1694 y murió en 1770. Era hijo de un librero y pasó su infancia rodeada de éstos, compañía que no abandonó nunca. Se conocen bien sus hechos, ya que escribió una autobiografía que se tiene como una de las grandes joyas de la literatura española. La Guerra de Sucesión produjo la ruina de la industria familiar y Don Diego ingresó en la Universidad de Salamanca. Allí vivió tremendos enredos y fechorías que le obligaron a exiliarse a Portugal una buena temporada. Sobrevivió como curandero, sacristán, bailarín he incluso hasta de torero. Cuando sus familiares le obligaron a sentar la cabeza descubrió que las alternativas que se le ofrecían no eran de su gusto, no le atraía nada ser clérigo, ni soldado, ni burócrata, decidió ser escritor y vivir del noble arte de las letras.





No buscaba la gloria literaria sino de algo que se pudiera vender por su utilidad. En 1718 publicó "Ramillete de los Astros", el primer almanaque con predicciones astrológicas de la larga serie que brotaría de su incansable pluma. Dos años después se plantó en la Corte confiando en su buena estrella y tuvo la suerte de ser requerido por una paisana suya, la condesa de los Arcos. En su palacio se producían fenómenos extraños, unos golpes tremendos que la condesa atribuía a los duendes. Esto lo puso en contacto con algunos sectores de la aristocracia madrileña y progresó socialmente, pero su impulso decisivo tuvo lugar cuando el vulgo vio en una de sus profecías astrológicas la muerte del joven rey Luis I.


Cortesanos (S.XVIII)

Los años que siguieron fueron de los más complejos del siglo y se vio envuelto en toda clase de líos políticos y económicos. Tanto se amargó su vida que no tuvo más remedio que regresar como docente a la Universidad de Salamanca. Allí tardó poco en granjearse la enemistad general por su carácter indómito, burlón y crítico. Aunque siguió publicando sus almanaques, dio a la imprenta otras obras de distinta naturaleza en las que satirizaba y criticaba a sus múltiples enemigos de forma más o menos velada. Al final se reunieron tantos contra él que tuvo que actuar la Inquisición en 1743, que retiró del mercado una de sus mejores obras y su periódico: el " Piscator historial de Salamanca". Se deprimió profundamente, enfermó y terminó ordenándose sacerdote. Ya apenas volvería a escribir y acabó sus días como administrador del Duque de Alba para poder alimentar a su larga parentela. Murió afligido después de la defunción de su sobrino Isidoro, al que quería como el hijo que nunca llegó a tener.




Lo más asombroso ocurrió veinte años después de su muerte, uno de los acontecimientos que había vaticinado en una de sus predicciones versificadas se cumplió:



                                             "Cuando los mil contarás
                                             con los trescientos doblados
                                             y cincuenta duplicados,
                                             con los nueve dieces más,
                                             entonces, tú lo verás,
                                             mísera Francia, te espera
                                             tu calamidad postrera
                                             con tu rey y tu delfín,
                                             y tendrá entonces su fin
                                             tu mayor gloria primera".


Había estallado la Revolución Francesa : 1000+600+100+90= 1790.






Los Globos de Fuego.

En su época, Diego Torres de Villarroel era la persona más indicada ante fenómenos inexplicables y misteriosos. Gracias a él quedó memoria de suceso inusitado, leamos sus palabras y saque cada cual su propia conclusión. Hasta la próxima.


"El día 2 de noviembre, a las 11 y 30 minutos de la noche, observé yo desde este Orizonte Salmantino, en la parte meridiana y entre el signo de Cáncer y el León, y parte de la constelación de Virgo, un estupendo Globo de Fuego, tan soberbio como el edificio más suntuoso de la Corte. Estaban de colaterales a este Promontorio dos ráfagas o columnas que a la vista me parecían que subían y baxaban, y adquirían con el movimiento mayor luz y claridad. El color de las columnas era vario, porque ya aparecía verde, ya encarnado, y en la cima superior del Globo se registraban dos grandes llamas cerúleas y del color del fuego. La tierra me pareció que vomitaba el infierno que tiene en sus entrañas, según las arqueadas de lumbre que despedía a las dos de la mañana, que a esta hora se encendió todo el Globo, y se unieron las columnas; y su duración fue hasta las quatro y media. Esto es lo que yo he visto".








sábado, 15 de noviembre de 2014

La Tumba de la Amada.


Para negar la muerte del  ser amado nada mejor que construirle la más bella de las moradas. Esta costumbre ya la practicaron los dioses, siendo el caso de Siva uno de los más conocidos. Creó una hermosísima mujer de la que se enamoró y quizo desposarla. Ella pidió como regalo de bodas un alimento que no le cansara nunca y él lo buscó por todo el mundo. No lo halló y la hermosa fémina murió de hambre. El dios apesadumbrado le edificó un mausoleo y a los 40 días surgió un resplandor. De allí brotó una planta y la divinidad dijo: "En esa planta, que se llamará Oryza, vive el espíritu de mi amada y será el principal alimento de la humanidad". No se equivocaba, era el arroz. Bien, pues en la India existió una historia tan bella como la anterior, descúbranla conmigo dulces criaturas lectoras del antro.



 Nuestra protagonista Arjumand Banu Begun nació en abril de 1593 en Agra, dentro de una familia noble que procedía de Persia. Era vástaga de Abdul Hassan Asaf y hermana de Nur Jehan, la esposa del rey mogol Jehangir. El era el príncipe Jurram, el hijo predilecto del rey Jehangir y destinado a ser su sucesor. Así que él y ella eran primos, hijos de hermano y hermana, esa era la razón por la que Arjamund estaba comprometida al matrimonio con él desde que nació. El acuerdo lo hicieron ambas familias en reconocimiento a la ayuda prestada por su abuelo Ghias Beg en una guerra. Pero Ghias cayó en desgracia acusado de corrupción; hoy parece ser que salen impunes, quedando el compromiso de los dos niños  completamente olvidado, pero el destino como siempre, se encargó de hacer su trabajo.





La leyenda es a veces muy difícil de separar de la historia, un día Jurram paseaba por un bazar de Agra y se paró a comprar en un puesto de piedras y cristales. Allí su mirada se cruzó con la de una hermosa doncella de catorce años y pensando que era la vendedora entabló conversación con ella. El reflejo de los cristales hicieron saltar chispas y estrellas entre los ojos de ambos jóvenes. Jurram ha pesar de estar ya casado y  de tener dos hijos se la llevó a palacio. Cuando ella cumplió veinte años le regaló un anillo con un hermoso diamante, tan brillante y traslúcido como su deslumbrante mirada. Le cambió el nombre por Mumtaz Mahal (luz de palacio) y la convirtió en su favorita, aunque siguió teniendo al resto de sus cónyuges, como era costumbre en aquella época y cultura. Ella solía acompañar a su marido; ya convertido en rey con el nombre de Shah Jahan, al campo de batalla. Era tal su amor y devoción que no se quería separar de él. El monarca también la había convertido en su principal asesora política y deseaba permanentemente tenerla a su lado, pero uno de los principales motivos eran las intrigas cortesanas. Ser la favorita del rey implicaba estar expuesta a todo tipo de conspiraciones por parte de los más conspicuos de la corte.


Shah Jahan(1592-1666)

El nacimiento del decimotercer hijo de la pareja; la princesa Gauhara, el 17 de junio de 1631, sorprendió a la parturienta en medio de una batalla. El bebé venía de nalgas y ella no pudo soportar la violencia del parto. Antes de morir le hizo prometer a su marido que no volviera a casarse a lo que él accedió. Desde que ella exhaló el último suspiro, Shah Jahan comenzó a construir un gran mausoleo para albergar los restos de su amada a orillas del río Yamuna. A través de unos inmensos jardines réplica del cielo, se accedía a un paraiso luminoso de marmol blanco con incrustaciones de piedras preciosas. El rey era un excelente mecenas del arte arquitectónico mogol y esta cultura había alcanzado su mayor explendor a partir del abuelo de Jahan, Akbar el Grande.


Mumtaz Mahal (1593-1631)


Mientras contrataba a los mejores artistas asiáticos y discutía con sus arquitectos y maestros de obra la concepción y desarrollo de la carísima edificación (dicen que su presupuesto equivaldría a unos 500 millones de euros actuales), aún  le dió tiempo de edificar Sahjahanabad, la ciudad que dio origen a la vieja Delhi, el Fuerte Rojo de Delhi y el de Agra (llamado Lal Qila), la gran mezquita Jama Masjid, también en Delhi y la de Moti Masjid, en Lahore (Pakistán). Trasladó la capital de Agra a Delhi y ahí sigue hasta la actualidad.





En la construcción del Taj Mahal invirtió 22 años, aunque fue inagurado en 1648. Participaron en su gestación incrustadores del sur de la India, calígrafos de Siria, cortadores de piedra del Beluchistán, artesanos de diferentes partes del mundo y obreros del norte del país que se ayudaban de elefantes para el traslado de las grandes piedras. La cúpula de mármol blanco de más de 30 metros se erigió sobre un tambor de siete metros de altura y con la forma de cebolla característica y típica del arte mogol. Su piedra casi transparente cambia de color con la luz del día. Al igual que otros mausoleos de este arte, usa para su decoración exterior caligrafía mezlada con motivos geométricos y vegetales de clara influencia turca.




Ya viejo y enfermo fue destronado por su hijo Mohinnudin Mohammed Aurangzeb, que le perdonó la vida pero lo dejó confinado en el Fuerte Rojo. Desde allí el anciano y desconsolado amante podía ver siempre el mármol blanco y tal vez recordar melancólico los reflejos de las piedras preciosas en los ojos de su amada. Cuando falleció, su hijo ordenó que lo enterraran al lado de su esposa favorita dentro del Taj Mahal.


Vista desde el río Yamuna.
 La controversia llegó cuando el profesor P.N. Oak publicó un libro titulado "La verdadera historia del Taj Mahal", donde afirmaba que la obra fue la adaptación de un templo hindú dedicado a Siva, el Teyu-mahalaya; de ahí su nombre, y que ya existía desde el S.XII en el mismo emplazamiento. Según Oak, era costumbre muy frecuente utilizar templos en deshuso para enterrar a miembros de la corte. También aseguró que Mutmaz Mahal nunca se llamó así y que su verdadero nombre fue Mumtaz-ul-Zamani. ¿Es posible que el Taj Mahal fuese otra edificación reconvertida?. Como siempre leyenda y realidad se confunden en este episodio de la enigmática India. A mí me da lo mismo, me quedo con su belleza y sí lo reconvirtieron lo hicieron de maravilla.